La Operación Paperclip: cuando EE.UU. reclutó científicos del Tercer Reich

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En septiembre de 1945, cuatro meses después de la rendición alemana, el primer grupo de siete científicos del Tercer Reich aterrizó en Fort Strong, Massachusetts. Los encabezaba Wernher von Braun, el hombre que había diseñado el V-2 con mano de obra esclava y que ahora iba a diseñar el cohete que llevaría a los americanos a la Luna. Era el inicio visible de la Operación Paperclip: el programa secreto por el que Estados Unidos reclutó a más de 1.600 científicos, ingenieros y técnicos nazis, falsificó sus expedientes para ocultar su pasado, los instaló en bases militares americanas y utilizó su conocimiento para ganar la Guerra Fría. El debate sobre si el fin justificó los medios no se ha cerrado todavía.
El origen: la caza del conocimiento nazi
La Operación Paperclip no nació de improviso. Sus raíces estaban en una conclusión a la que llegaron los servicios de inteligencia aliados durante los últimos meses de la guerra: Alemania había alcanzado avances científicos y tecnológicos que superaban en muchos campos a los de los Aliados, especialmente en cohetería, armas químicas, medicina aeroespacial y electrónica. Los misiles V-2, los aviones a reacción, los submarinos de nueva generación, los agentes nerviosos Tabun y Sarín — todo ello era tecnología alemana que no tenía equivalente aliado.
Cuando quedó claro que Alemania iba a perder la guerra, la pregunta cambió: ¿cómo impedir que ese conocimiento cayera en manos soviéticas? La respuesta fue captarlo directamente, junto con las personas que lo portaban.
El primer paso fue la Lista Osenberg: Werner Osenberg, jefe de la División de Planificación de la Wehrmacht, había compilado una lista de todos los científicos e ingenieros alemanes que trabajaban en proyectos militares. Cuando las tropas americanas encontraron partes de esa lista — literalmente usadas como papel higiénico en un baño de la Universidad de Bonn — el mayor Robert Staver del cuerpo de artillería americano comprendió que tenía un directorio de los mejores científicos del Reich. Los puso en la cima de su lista de objetivos de captura.
La Operación Overcast: el nombre original
Antes de llamarse Paperclip, el programa se llamó Operación Overcast (Nublado). El 6 de julio de 1945, la Oficina de Servicios Estratégicos — la OSS, predecesora de la CIA — emitió el memorando secreto titulado Explotación de especialistas alemanes en ciencia y tecnología en Estados Unidos, que autorizaba el reclutamiento de científicos alemanes para el esfuerzo de guerra en el Pacífico y, posteriormente, para la competencia con la URSS.
El presidente Harry Truman autorizó formalmente la operación en septiembre de 1945, pero impuso una condición explícita: no se admitiría a ningún científico con un pasado nazi activo — miembros del partido, de las SS o con implicación en crímenes de guerra. Era una condición razonable. Y fue sistemáticamente violada.
En noviembre de 1945, la operación fue renombrada Paperclip por el método que la inteligencia americana usaba para identificar internamente a los candidatos: adjuntaban un clip de papel al expediente de los científicos cuyo pasado nazi era lo suficientemente comprometedor como para requerir una manipulación adicional antes de presentarlo al presidente.
La falsificación de expedientes: el clip de papel que borraba el pasado
La condición de Truman convertía a la mayoría de los candidatos de Paperclip en personas no elegibles: muchos eran miembros del partido nazi, varios eran oficiales de las SS, y algunos tenían implicación directa en experimentos con prisioneros o en el uso de trabajo forzado.
La solución fue falsificar los expedientes. Los agentes de inteligencia del Joint Intelligence Objectives Agency (JIOA), el organismo que coordinaba Paperclip, reescribieron sistemáticamente las historias personales de los científicos:
- Los afiliados al partido nazi aparecían como «miembros nominales» o «sin implicación política activa»
- Los oficiales de las SS eran reclasificados como miembros «por obligación» sin funciones operativas
- Las referencias a experimentos con prisioneros eran eliminadas o minimizadas
- Los conocimientos de los campos de trabajo esclavo quedaban sin mención
El caso más emblemático fue el de Wernher von Braun. Su pasado incluía membresía en el partido nazi desde 1937, rango de oficial en las SS (Sturmbannführer, equivalente a mayor) y visitas documentadas al campo de Mittelwerk donde se fabricaban los V-2 con trabajo esclavo. Nada de esto apareció en la versión del expediente que llegó al presidente.
Los científicos más importantes de Paperclip
La Operación Paperclip no fue un fenómeno monolítico: reclutó a personas con distintos grados de implicación nazi y con campos de expertise muy distintos. Los más relevantes:
Wernher von Braun (cohetería): el fichaje estrella. De los misiles V-2 al programa Apollo. Su historia se cuenta con más detalle en nuestro artículo Wernher von Braun: del V-2 nazi al Saturno V.
Arthur Rudolph (ingeniería de cohetes): director de operaciones de la fábrica de Mittelwerk, donde los V-2 se fabricaban con trabajo esclavo. Según los registros, los prisioneros morían a un ritmo mayor del que llegaban los de repuesto. Rudolph trabajó en la NASA hasta 1969, cuando fue condecorado por su papel en el programa Saturn V. En 1984, investigadores del Departamento de Justicia encontraron suficientes pruebas como para que renunciara voluntariamente a su ciudadanía americana y fuera deportado a Alemania.
Hubertus Strughold (medicina espacial): considerado el «padre de la medicina espacial», trabajó durante décadas en la USAF desarrollando los sistemas de soporte vital para pilotos y astronautas. Fue honrado con una sala en el Brooks Air Force Base Medical Center con su nombre. En 1993, la investigadora Linda Hunt descubrió en los archivos desclasificados que Strughold había participado en experimentos de despresurización y congelación en prisioneros del campo de Dachau. Su nombre fue retirado de todos los honores.
Walter Dornberger (misiles): comandante militar del programa V-2 en Peenemünde, fue condenado en Gran Bretaña por usar trabajo esclavo. Después de dos años de prisión, fue liberado y enviado a Estados Unidos bajo Paperclip. Acabó como vicepresidente de Bell Aircraft, la empresa que desarrolló el X-1, el primer avión en romper la barrera del sonido.
Magnus von Braun (industria química): hermano de Wernher, llegó bajo Paperclip y acabó siendo un alto ejecutivo de Chrysler Motors.
Hermann Oberth (cohetería teórica): el gran teórico de los cohetes, mentor de Von Braun. Llegó a EE.UU. a finales de los años 50 y trabajó brevemente para el Army Ballistic Missile Agency antes de regresar a Alemania.
La carrera contra la Operación Osoaviakhim soviética
Estados Unidos no era el único en cazar científicos nazis. La Unión Soviética lanzó su propio programa paralelo, con métodos distintos y más expeditivos.
En la madrugada del 22 de octubre de 1946, sin previo aviso, equipos del NKVD soviético se presentaron simultáneamente en los domicilios de más de 2.000 científicos e ingenieros alemanes en la zona de ocupación soviética. Les dieron una hora para empacar sus pertenencias. Sus familias fueron embarcadas en trenes especiales hacia territorio soviético. La operación — llamada Osoaviakhim — se ejecutó en una sola noche.
A diferencia de Paperclip, los soviéticos no necesitaban convencer a nadie: simplemente se los llevaban. Entre los capturados había especialistas en cohetes, aviones a reacción, armas nucleares y electrónica. El programa de misiles soviético que acabaría lanzando el Sputnik en 1957 y enviando a Gagarin al espacio en 1961 se benefició directamente del conocimiento de estos científicos alemanes.
Francia y el Reino Unido también reclutaron científicos alemanes, aunque en menor escala. El botín científico del Tercer Reich fue el primer campo de batalla de la Guerra Fría.
El papel de Paperclip en la carrera espacial
El impacto de la Operación Paperclip en la historia de la ciencia y la tecnología americana es difícil de exagerar. Los científicos de Paperclip:
- Desarrollaron el misil Redstone, primer misil balístico operativo del ejército americano
- Pusieron en órbita el Explorer I, primer satélite americano (en respuesta al Sputnik soviético)
- Diseñaron el Saturn V, el cohete más potente de la historia, que llevó a los astronautas del Apollo a la Luna
- Contribuyeron decisivamente al desarrollo de la medicina aeroespacial y los sistemas de soporte vital para astronautas
- Formaron a una generación de ingenieros americanos en disciplinas que Estados Unidos no dominaba
La pregunta que los historiadores siguen formulando es: ¿habrían llegado los americanos a la Luna en 1969 sin los científicos de Paperclip? La mayoría concluye que probablemente no en esa fecha. La ventaja de conocimiento que Von Braun y sus colegas aportaban en 1945 era real e inmediata.
El debate ético: ¿el fin justificó los medios?
La Operación Paperclip plantea una de las preguntas éticas más difíciles de la historia reciente. El argumento a favor era pragmático: el conocimiento de estos científicos era real, la amenaza soviética era real, y si no los contrataba EE.UU., los contrataría la URSS.
El argumento en contra es igualmente real: se falsificaron expedientes, se ocultaron crímenes de guerra, se ignoró la condición del presidente Truman, y varios de los científicos reclutados tenían implicación directa en atrocidades. Que Arthur Rudolph fuera condecorado por la NASA mientras los supervivientes de Mittelwerk seguían vivos es un hecho histórico que no tiene justificación ética posible.
El Departamento de Justicia americano, a través de su Oficina de Investigaciones Especiales (OSI), investigó activamente los casos de criminales de guerra reclutados bajo Paperclip desde los años 70. El libro de la periodista Annie Jacobsen Operation Paperclip: The Secret Intelligence Program that Brought Nazi Scientists to America (2014), publicado por Little, Brown and Company, es la investigación más completa publicada sobre el programa, basada en miles de documentos desclasificados.
El Archivo Nacional de Estados Unidos tiene desclasificados decenas de miles de documentos relacionados con la Operación Paperclip, accesibles al público.
El legado: la ciencia sin historia
La herencia de la Operación Paperclip es doble e incómoda. Por un lado, el programa contribuyó decisivamente a la victoria americana en la carrera espacial y a décadas de supremacía tecnológica y militar. Por otro, estableció un precedente peligroso: que los crímenes de guerra podían ser ignorados si los perpetradores tenían el conocimiento adecuado.
Cuando Arthur Rudolph fue deportado en 1984, algunos de sus antiguos colegas de la NASA salieron en su defensa. Cuando Hubertus Strughold fue descubierto en 1993, la USAF tardó años en retirar su nombre de los edificios que llevaban su nombre. La narrativa del «científico que solo hacía su trabajo» fue durante décadas más cómoda que la realidad histórica.
En resumen
La Operación Paperclip fue el programa secreto por el que Estados Unidos reclutó a más de 1.600 científicos nazis, falsificó sus expedientes para ocultar su pasado y los usó para ganar la carrera espacial. Sin Paperclip, probablemente no habría habido Saturn V ni alunizaje en 1969. Con Paperclip, nazis convictos de usar trabajo esclavo recibieron condecoraciones de la NASA. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo.
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