El Supermarine Spitfire: el caza que salvó Gran Bretaña

Escuadron de Supermarine Spitfire Mk I en vuelo sobre las nubes de Inglaterra en 1940 — Spitfire caza Batalla de Inglaterra — BCN Sim Center

En el verano de 1940, con Francia conquistada y el ejército alemán en la costa del Canal de la Mancha, el Tercer Reich necesitaba una sola cosa para completar su dominio de Europa: derrotar a la Royal Air Force y abrir el cielo sobre Gran Bretaña para la invasión. La Luftwaffe tenía más aviones, más pilotos experimentados y la ventaja de haber combatido sin descanso desde Polonia hasta Francia. Lo que no esperaba era el Spitfire. El Supermarine Spitfire es probablemente el avión de combate más famoso de la historia, el símbolo de la resistencia británica durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los diseños más elegantes que ha producido la ingeniería aeronáutica.


R.J. Mitchell: el hombre que diseñó el Spitfire y no llegó a verlo en combate

La historia del Spitfire empieza con la historia de su creador, Reginald Joseph Mitchell, uno de los ingenieros aeronáuticos más brillantes de la primera mitad del siglo XX. Nacido en 1895 en Staffordshire, Mitchell comenzó su carrera como aprendiz en una fábrica de locomotoras antes de unirse en 1917 a Supermarine Aviation Works en Southampton, la empresa que se convertiría en el hogar del Spitfire.

Mitchell era extraordinariamente prolífico: entre 1920 y 1936 diseñó 24 aviones incluyendo aviones ligeros, cazas, bombarderos, aviones anfibios e hidroaviones. Pero su mayor logro antes del Spitfire fue la serie de hidroaviones de competición para el Trofeo Schneider, la competición de velocidad aérea más prestigiosa del mundo. Mitchell diseñó los hidroaviones que ganaron el Trofeo Schneider para Gran Bretaña en 1927, 1929 y 1931, estableciendo récords mundiales de velocidad.

Aquellas máquinas de carreras con sus fuselajes aerodinámicos y motores Rolls-Royce de alta potencia sentaron las bases técnicas del futuro Spitfire. Mitchell transfirió directamente al caza las lecciones aprendidas en la competición: la importancia de la aerodinámica extrema, los motores de alta potencia y la obsesión por la velocidad.

En 1933, Mitchell fue diagnosticado con cáncer. Se operó, se recuperó parcialmente y volvió al trabajo. En 1936 fue diagnosticado con cáncer nuevamente y dejó de trabajar a principios de 1937, sin embargo fue visto varias veces presenciando las pruebas del Spitfire. Murió en junio de 1937 a la edad de 42 años. El Spitfire que él diseñó no entraría en combate hasta agosto de 1940, tres años después de su muerte.


El ala elíptica del Spitfire: la decisión de diseño que lo cambió todo

El elemento técnico más reconocible del Spitfire, y el que más contribuyó a sus prestaciones excepcionales, es su ala elíptica. En la aviación de los años 30, la mayoría de los cazas tenían alas rectangulares o trapezoidales. Mitchell eligió la forma elíptica por razones aerodinámicas precisas.

El ala elíptica del Spitfire tenía una sección transversal delgada que le permitía alcanzar una velocidad punta más elevada que el Hawker Hurricane y varios cazas contemporáneos. La forma elíptica distribuye la sustentación de forma más eficiente a lo largo del ala, reduciendo la resistencia aerodinámica. También le proporcionaba al Spitfire un radio de giro excepcionalmente cerrado, una ventaja táctica decisiva en el combate aéreo.

La solución al problema del armamento fue igualmente ingeniosa: el ala elíptica, al ser más ancha en su parte central que una rectangular equivalente, proporcionaba el espacio suficiente para alojar las ocho ametralladoras de .303 que exigía el Ministerio del Aire, algo que el diseño anterior no podía conseguir.

La complejidad de fabricar el ala elíptica fue uno de los mayores desafíos de producción del Spitfire: cada ala era única y requería técnicas de construcción artesanal que retrasaron la producción en masa. Pero las prestaciones que proporcionaba justificaban el esfuerzo.


Los datos técnicos del Spitfire Mk I: el caza de la Batalla de Inglaterra

El Spitfire que combatió en la Batalla de Inglaterra era el Mk I, la versión original del diseño de Mitchell con algunas mejoras introducidas por su sucesor Joseph Smith:

  • Motor: Rolls-Royce Merlin II de 1.030 CV refrigerado por líquido
  • Velocidad máxima: 582 km/h a 5.500 metros
  • Techo de servicio: 10.360 metros
  • Alcance: 635 km
  • Armamento: ocho ametralladoras Browning de 7,7 mm
  • Peso máximo al despegue: 2.624 kg
  • Envergadura: 11,23 metros

El motor Rolls-Royce Merlin fue tan importante para el Spitfire como el diseño de Mitchell. Desarrollado en paralelo con el avión, el Merlin aumentó su potencia de forma continua a lo largo de la guerra, permitiendo que cada nueva variante del Spitfire fuera significativamente más rápida y potente que la anterior. El último Spitfire de la guerra, el Mk 24, montaba el Rolls-Royce Griffon de 2.035 CV — casi el doble de potencia que el Merlin original.


La Batalla de Inglaterra: el Spitfire contra la Luftwaffe

El verano de 1940 fue el momento decisivo. Después de la caída de Francia, Hitler ordenó a la Luftwaffe que destruyera la RAF para preparar la invasión de Gran Bretaña. Comenzó la Batalla de Inglaterra, el primer conflicto aéreo a gran escala de la historia, que se desarrolló entre julio y octubre de 1940.

La Luftwaffe desplegó tres tipos de aviones principales: el caza Messerschmitt Bf 109E, el caza pesado Bf 110 y los bombarderos He 111 y Do 17. El principal adversario del Spitfire era el Bf 109E, el mejor caza alemán del momento.

El Bf 109E superaba ligeramente al Spitfire en velocidad de picado y en rendimiento a gran altitud, gracias a su sistema de inyección directa de combustible que permitía maniobras de fuerzas G negativas sin que el motor fallase. El carburador del Merlin sufría cortes momentáneos de combustible en picados pronunciados, un problema que no se resolvió hasta la introducción del dispositivo de Miss Shilling —un simple restrictor de flujo diseñado por la ingeniera Beatrice Shilling— a principios de 1941. El Spitfire, por su parte, superaba al Bf 109E en maniobrabilidad horizontal. Su ala elíptica le proporcionaba un radio de giro más cerrado, lo que permitía a los pilotos británicos girar por dentro de sus oponentes alemanes en combate cerrado.

Una revelación que muchos desconocen: en números totales, los Hurricane derribaron más aviones, tanto cazas como bombarderos, que los Spitfire. Siete de cada diez aviones alemanes destruidos durante la Batalla de Inglaterra fueron a causa de los Hurricane. El Hurricane era más numeroso y atacaba principalmente a los bombarderos, mientras que el Spitfire se enfrentaba a los cazas de escolta alemanes. Pero la percepción pública convirtió al Spitfire en el símbolo de la victoria, y ese símbolo resultó ser extraordinariamente poderoso.

La batalla de Inglaterra terminó en octubre de 1940 con la cancelación indefinida de la Operación León Marino. La Luftwaffe no había logrado la superioridad aérea necesaria para la invasión, y sus pérdidas de pilotos experimentados resultaron irremplazables a corto plazo.


El Spitfire más allá de la Batalla de Inglaterra: 20.000 unidades y 20 variantes

La Batalla de Inglaterra fue el momento de mayor gloria del Spitfire, pero no fue ni el inicio ni el final de su historia. Después de la batalla de Inglaterra, el Spitfire se convirtió en la columna vertebral del Mando de Caza de la RAF y participó en los teatros europeo, del Pacífico y en el del Sudeste Asiático. Sirvió en varias funciones: interceptor, fotorreconocimiento, cazabombardero, caza embarcado y entrenador.

A lo largo de la guerra se desarrollaron más de 20 variantes del Spitfire, cada una más potente que la anterior. El Mk V incorporó cañones Hispano de 20 mm. El Mk IX, considerado el mejor Spitfire de la guerra, podía igualar al nuevo Fw 190 alemán. El Mk XIV con motor Griffon alcanzaba los 718 km/h. La producción total superó las 20.351 unidades, más que cualquier otro avión británico de la guerra y el único caza aliado que estuvo en producción durante toda la duración del conflicto.


Los Spitfire que siguen volando hoy

Hoy en día aún hay 78 Spitfires en condiciones de volar, además de 64 ejemplares conservados en museos o monumentos y 66 en proceso de restauración. El Spitfire es, junto al Hawker Hurricane, el único caza de la Segunda Guerra Mundial aún en activo, concretamente en una unidad conmemorativa de la RAF, el Battle of Britain Memorial Flight, con base en RAF Coningsby, en Lincolnshire, Inglaterra.

El Imperial War Museum de Londres conserva varios ejemplares del Spitfire en sus instalaciones, incluyendo un Spitfire Mk I original de la Batalla de Inglaterra en el museo de Duxford. El Museo de la RAF en Londres también tiene una colección excepcional de Spitfires en diferentes variantes.


En resumen

El Spitfire fue el resultado de un ingeniero extraordinario que trabajó con cáncer para diseñar el avión de sus sueños y murió antes de verlo volar en combate. Su ala elíptica, su motor Rolls-Royce Merlin y la habilidad de sus pilotos convirtieron al Spitfire en el símbolo de la resistencia británica durante los meses más oscuros de la Segunda Guerra Mundial. Noventa años después de su primer vuelo, 78 siguen volando y la RAF sigue honrando su legado en cada desfile aéreo.

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