¿Qué es una aproximación frustrada y por qué no es peligrosa?

Estás sentado en el avión, a punto de aterrizar. Las ruedas casi tocan la pista. De repente, los motores rugen con potencia máxima, el morro sube y el avión vuelve a ascender. Para muchos pasajeros, ese momento es angustiante: algo ha salido mal. En realidad, ocurre exactamente lo contrario. Una aproximación frustrada — también llamada go-around, motor y al aire o maniobra de frustrada — es uno de los procedimientos más seguros, más entrenados y más importantes de toda la aviación. Si alguna vez la has vivido y te has asustado, este artículo es para ti.
Qué es una aproximación frustrada
Una aproximación frustrada es la maniobra por la que un avión interrumpe su descenso hacia la pista, aplica máxima potencia y vuelve a ascender para realizar una nueva aproximación o dirigirse a un aeropuerto alternativo. Se puede ejecutar en cualquier momento de la aproximación final, desde varios kilómetros antes de la pista hasta el momento mismo del toque.
En inglés se denomina go-around cuando se ejecuta antes de tocar pista, y aterrizaje rechazado (rejected landing o balked landing) cuando el avión ya ha tocado pero despega de nuevo antes de frenar completamente. En la práctica, los pilotos y el control aéreo usan ambos términos de forma intercambiable.
La aproximación frustrada no es un procedimiento de emergencia. Es un procedimiento de seguridad estándar, contemplado en todos los manuales de operación de todos los aviones comerciales del mundo y practicado por todos los pilotos desde las primeras fases de su formación.
Por qué se hace el go-around: causas más habituales de la aproximación frustrada
Una aproximación frustrada puede ser iniciada por el piloto o por el control de tráfico aéreo (ATC). Las razones son variadas, pero todas tienen un denominador común: las condiciones para aterrizar de forma segura no están garantizadas en ese momento concreto.
Aproximación no estabilizada: este es el motivo más frecuente. Una aproximación se considera «estabilizada» cuando el avión llega a una determinada altitud (habitualmente 1.000 pies sobre el suelo en condiciones de vuelo instrumental, o 500 pies en vuelo visual) con la velocidad correcta, el descenso controlado, la configuración adecuada (flaps y tren de aterrizaje extendidos) y perfectamente alineado con la pista. Si cualquiera de estos parámetros no está dentro de los límites establecidos, los procedimientos de las aerolíneas exigen frustrar la aproximación. No hay negociación posible: es obligatorio.
Pista no despejada: si hay otra aeronave, un vehículo o cualquier obstáculo en la pista o en la trayectoria de aproximación, el ATC ordena una aproximación frustrada al avión que se acerca. La separación entre aeronaves en un aeropuerto concurrido es un ejercicio de precisión milimétrica, y cuando el margen no es suficiente, la solución es siempre la misma: frustrar y repetir.
Condiciones meteorológicas: viento cruzado excesivo, cizalladura del viento (windshear), visibilidad por debajo de los mínimos o cambio brusco de las condiciones en los últimos metros de descenso pueden obligar a frustrar la aproximación. El piloto tiene la última palabra y puede decidir frustrar en cualquier momento si considera que el aterrizaje no es seguro.
Instrucción del ATC: el control de tráfico aéreo puede ordenar una aproximación frustrada por razones de tráfico, por congestión en la pista o por cualquier incidencia en el aeropuerto que haga necesario que el avión no aterrice en ese momento.
La aproximación frustrada no es un fallo: es exactamente lo contrario
Uno de los malentendidos más comunes entre los pasajeros con miedo a volar es interpretar la aproximación frustrada como una señal de que algo ha salido mal. La realidad es la opuesta.
Lo verdaderamente peligroso no es frustrar una aproximación: lo peligroso es no frustrarla cuando las condiciones no son las correctas. Los estudios de la Flight Safety Foundation son contundentes al respecto: la gran mayoría de los accidentes en la fase de aproximación y aterrizaje podrían haberse evitado si los pilotos hubieran tomado la decisión de frustrar antes de continuar con una aproximación inestable. Insistir en aterrizar cuando las condiciones no son ideales es uno de los errores más peligrosos en aviación.
Cuando un piloto ejecuta una aproximación frustrada, está demostrando exactamente lo que debe hacer: priorizar la seguridad sobre la puntualidad, sobre la presión del pasajero y sobre su propio ego. Es una decisión que requiere criterio, entrenamiento y carácter.
Según la OACI, la decisión de ejecutar una aproximación frustrada es siempre aceptable y, en muchos casos, es la más segura. No existe ninguna penalización operativa, económica ni regulatoria por frustrar una aproximación correctamente ejecutada.
Cómo se ejecuta el go-around: la aproximación frustrada paso a paso
La secuencia de una aproximación frustrada está completamente estandarizada y es idéntica en todos los aviones comerciales:
1. Aplicación de potencia: el piloto (o el piloto automático, en aviones con sistema TOGA) aplica la potencia máxima de despegue. Los motores responden con un rugido inmediato que es lo que los pasajeros perciben como señal de alarma.
2. Ascenso: el morro del avión sube para establecer una trayectoria de ascenso positiva. El avión deja de descender y empieza a ganar altitud.
3. Reconfiguración: se retrae el tren de aterrizaje y se ajustan los flaps según los procedimientos del avión. El avión pasa de la configuración de aterrizaje a la de ascenso.
4. Comunicación: el piloto comunica al ATC que está ejecutando una aproximación frustrada. El ATC responde con instrucciones de rumbo y altitud para incorporar el avión al tráfico del aeropuerto.
5. Nueva aproximación o alternativa: el avión entra en un circuito de espera o sigue el procedimiento publicado de aproximación frustrada para ese aeropuerto, y realiza una nueva aproximación cuando las condiciones lo permitan. Si las condiciones no mejoran, se dirige al aeropuerto alternativo previsto en el plan de vuelo.
Todo este proceso dura entre 5 y 15 minutos en condiciones normales. Para los pilotos es un procedimiento cotidiano. En un aeropuerto como El Prat de Barcelona o el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, se ejecutan varias aproximaciones frustradas cada día.
La aproximación frustrada y el miedo a volar
Para las personas con miedo a volar, la aproximación frustrada es especialmente inquietante porque ocurre en la fase en que la tensión del aterrizaje ya es máxima. El cambio brusco de sonido, la sensación de subir de nuevo y la falta de información son los factores que más contribuyen a la angustia.
La información es la mejor herramienta contra el miedo. Saber que la aproximación frustrada es un procedimiento planificado, practicado y completamente controlado transforma la experiencia. Puedes leer más sobre cómo gestionar el miedo a volar en nuestro artículo Miedo a volar: causas, estadísticas y cómo superarlo.
La aproximación frustrada en el simulador de vuelo
La aproximación frustrada es uno de los primeros procedimientos que aprenden los pilotos en formación y uno de los más practicados en simulador. Ejecutarla correctamente requiere coordinación, velocidad de reacción y el automatismo que solo da la práctica repetida.
En BCN Sim Center, las sesiones en el simulador Boeing 737 incluyen la posibilidad de practicar aproximaciones frustradas en escenarios realistas: pista ocupada, condiciones meteorológicas adversas o aproximación inestable. Para los pilotos en formación, practicar el go-around en un entorno controlado es fundamental. Para los aficionados, es una de las maniobras que más claramente demuestra que volar es mucho más que despegar y aterrizar.
En resumen
Una aproximación frustrada es la maniobra por la que un avión interrumpe su aterrizaje, aplica máxima potencia y vuelve a ascender cuando las condiciones no garantizan un aterrizaje seguro. No es una emergencia ni un fallo: es un procedimiento de seguridad estándar, obligatorio en muchas circunstancias y siempre preferible a insistir en un aterrizaje que no cumple los parámetros. Si alguna vez vives una aproximación frustrada, la interpretación correcta es sencilla: los pilotos están haciendo exactamente lo que deben hacer.
Si te interesa entender más sobre la seguridad aérea: ¿Es seguro volar? Estadísticas reales de seguridad aérea, ¿Puede un avión aterrizar solo? El sistema ILS y Miedo a volar: causas y cómo superarlo.
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