Qué es un simulator assessment y cómo prepararlo

Para la mayoría de pilotos que aspiran a entrar en una aerolínea, el simulator assessment es el momento más importante de su carrera. Es la prueba que decide si entras o no. Y sin embargo, muchos candidatos llegan a ella sin entender exactamente qué se evalúa ni cómo prepararse de forma eficaz.
En este artículo te explicamos qué es un simulator assessment, qué evalúan las aerolíneas durante la prueba, cuáles son los errores más comunes y cómo puedes prepararte para afrontarla con las máximas garantías.
¿Qué es un simulator assessment?
Un simulator assessment es una prueba de selección que las aerolíneas realizan en simulador de vuelo como parte de su proceso de contratación de pilotos. No es un examen de conocimientos técnicos — para eso están los tests escritos que suelen realizarse en fases anteriores. Es una evaluación de tus aptitudes reales de vuelo: cómo manejas el avión, cómo gestionas la carga de trabajo, cómo tomas decisiones bajo presión y cómo trabajas en equipo con otro piloto.
La mayoría de aerolíneas realizan el simulator assessment en un simulador de nivel D — el más avanzado, con movimiento real — del tipo de avión para el que contratan. Los candidatos suelen ir en parejas y se alternan en los roles de piloto al mando (PF) y piloto de monitorización (PM).
¿Qué evalúan exactamente?
Las aerolíneas no buscan al piloto más técnicamente brillante. Buscan al candidato que demuestre ser seguro, predecible y trabajar bien en equipo. Estos son los criterios principales que se evalúan:
Control básico del avión — Capacidad de mantener los parámetros de vuelo (altitud, velocidad, rumbo, senda de planeo) dentro de los límites aceptables. No se exige perfección, pero sí consistencia.
Gestión de procedimientos — Capacidad de seguir listas de verificación, ejecutar procedimientos estándar y mantener la conciencia situacional durante toda la sesión.
Gestión de la carga de trabajo — Cómo el candidato prioriza las tareas, delega al otro piloto y mantiene la calma cuando varias cosas ocurren a la vez.
CRM (Crew Resource Management) — La comunicación y cooperación entre los dos pilotos. Las aerolíneas valoran mucho que el candidato use bien al otro piloto, comunique sus intenciones y no tome decisiones importantes de forma unilateral.
Respuesta a situaciones anormales — En la mayoría de assessments se introduce algún fallo o situación anormal. No se evalúa si el candidato sabe de memoria el procedimiento exacto, sino cómo reacciona: si mantiene la calma, si aplica la lógica correcta y si gestiona la situación de forma ordenada.
Actitud y comportamiento — Los evaluadores observan cómo reacciona el candidato ante los errores — propios y del otro piloto —, cómo acepta las correcciones y si mantiene una actitud positiva y profesional durante toda la sesión.
Los errores más comunes
Conocer los errores más frecuentes en un simulator assessment es tan valioso como saber qué se evalúa. Estos son los que más penalizan:
Fijación en un parámetro — Concentrarse en corregir la altitud y perder la velocidad, o viceversa. El avión se vuela con todos los instrumentos a la vez, no de uno en uno.
Silencio excesivo — No comunicar las intenciones al otro piloto. En un simulator assessment, lo que no se dice en voz alta no existe para el evaluador.
Reacción en pánico ante un fallo — Intentar resolver una situación anormal sin identificar primero qué ha fallado. El principio «aviate, navigate, communicate» existe por algo.
Ignorar al otro piloto — Tomar todas las decisiones de forma unilateral, no delegar tareas o no escuchar las llamadas del PM. El CRM deficiente es uno de los motivos de descarte más frecuentes.
Querer demostrar demasiado — Intentar impresionar con maniobras precisas en lugar de volar de forma estable y predecible. Las aerolíneas buscan consistencia, no virtuosismo.
Cómo prepararse
La preparación para un simulator assessment tiene dos dimensiones: la técnica y la mental.
Preparación técnica
Lo primero es familiarizarse con el tipo de avión que se usará en el assessment. No hace falta conocer todos los sistemas en profundidad — eso se aprende durante la habilitación de tipo si se entra en la aerolínea — pero sí conviene conocer la disposición básica de la cabina, los instrumentos principales y los procedimientos estándar de aproximación y aterrizaje.
Si tienes acceso a horas en simulador antes del assessment, úsalas para practicar aproximaciones ILS, procedimientos de fallo de motor y trabajar la estabilización del avión en la aproximación final. La mayoría de candidatos que fracasan en el assessment tienen problemas en la fase de aproximación y aterrizaje — es la más exigente en términos de control y la que más práctica requiere.
Preparación mental
Un simulator assessment no es un examen que se supera sabiendo las respuestas correctas. Es una actuación en tiempo real bajo observación. La preparación mental es tan importante como la técnica.
Algunos consejos prácticos: llega descansado y con tiempo suficiente para no estar estresado antes de entrar al simulador. Durante la sesión, habla en voz alta constantemente — anuncia lo que estás haciendo, lo que ves, lo que vas a hacer. Si cometes un error, reconócelo brevemente y corrígelo sin dramatizar. No dejes que un error te desconcentre del resto del vuelo.
El papel del simulador en la preparación
Practicar en simulador antes de un assessment marca una diferencia real. No porque el simulador de BCN Sim Center sea equivalente al simulador de nivel D que usará la aerolínea — no lo es —, sino porque permite trabajar los aspectos que más se degradan sin práctica: la estabilización del avión en la aproximación, la gestión de dos tareas simultáneas, el hábito de comunicar en voz alta.
Muchos candidatos que pasan por BCN Sim Center antes de su assessment nos cuentan que la diferencia principal entre quienes lo superan y quienes no no está en el conocimiento técnico, sino en el hábito de volar con fluidez y comunicar constantemente. Esos hábitos se entrenan. Y el simulador es el lugar para hacerlo.
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En resumen
- El simulator assessment es la prueba de selección en simulador que realizan las aerolíneas para contratar pilotos.
- Se evalúa el control del avión, la gestión de procedimientos, el CRM y la respuesta a situaciones anormales.
- Los errores más penalizados son la fijación en un parámetro, el silencio excesivo y el CRM deficiente.
- La preparación técnica debe centrarse en la aproximación y el aterrizaje; la mental, en comunicar constantemente y gestionar los errores con calma.
- Practicar en simulador antes del assessment ayuda a consolidar los hábitos de vuelo que los evaluadores buscan.
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Para la mayoría de pilotos que aspiran a entrar en una aerolínea, el simulator assessment es el momento más importante de su carrera. Es la prueba que decide si entras o no. Y sin embargo, muchos candidatos llegan a ella sin entender exactamente qué se evalúa ni cómo prepararse de forma eficaz.
En este artículo te explicamos qué es un simulator assessment, qué evalúan las aerolíneas durante la prueba, cuáles son los errores más comunes y cómo puedes prepararte para afrontarla con las máximas garantías.
¿Qué es un simulator assessment?
Un simulator assessment es una prueba de selección que las aerolíneas realizan en simulador de vuelo como parte de su proceso de contratación de pilotos. No es un examen de conocimientos técnicos — para eso están los tests escritos que suelen realizarse en fases anteriores. Es una evaluación de tus aptitudes reales de vuelo: cómo manejas el avión, cómo gestionas la carga de trabajo, cómo tomas decisiones bajo presión y cómo trabajas en equipo con otro piloto.
La mayoría de aerolíneas realizan el simulator assessment en un simulador de nivel D — el más avanzado, con movimiento real — del tipo de avión para el que contratan. Los candidatos suelen ir en parejas y se alternan en los roles de piloto al mando (PF) y piloto de monitorización (PM).
¿Qué evalúan exactamente?
Las aerolíneas no buscan al piloto más técnicamente brillante. Buscan al candidato que demuestre ser seguro, predecible y trabajar bien en equipo. Estos son los criterios principales que se evalúan:
Control básico del avión — Capacidad de mantener los parámetros de vuelo (altitud, velocidad, rumbo, senda de planeo) dentro de los límites aceptables. No se exige perfección, pero sí consistencia.
Gestión de procedimientos — Capacidad de seguir listas de verificación, ejecutar procedimientos estándar y mantener la conciencia situacional durante toda la sesión.
Gestión de la carga de trabajo — Cómo el candidato prioriza las tareas, delega al otro piloto y mantiene la calma cuando varias cosas ocurren a la vez.
CRM (Crew Resource Management) — La comunicación y cooperación entre los dos pilotos. Las aerolíneas valoran mucho que el candidato use bien al otro piloto, comunique sus intenciones y no tome decisiones importantes de forma unilateral.
Respuesta a situaciones anormales — En la mayoría de assessments se introduce algún fallo o situación anormal. No se evalúa si el candidato sabe de memoria el procedimiento exacto, sino cómo reacciona: si mantiene la calma, si aplica la lógica correcta y si gestiona la situación de forma ordenada.
Actitud y comportamiento — Los evaluadores observan cómo reacciona el candidato ante los errores — propios y del otro piloto —, cómo acepta las correcciones y si mantiene una actitud positiva y profesional durante toda la sesión.
Los errores más comunes
Conocer los errores más frecuentes en un simulator assessment es tan valioso como saber qué se evalúa. Estos son los que más penalizan:
Fijación en un parámetro — Concentrarse en corregir la altitud y perder la velocidad, o viceversa. El avión se vuela con todos los instrumentos a la vez, no de uno en uno.
Silencio excesivo — No comunicar las intenciones al otro piloto. En un simulator assessment, lo que no se dice en voz alta no existe para el evaluador.
Reacción en pánico ante un fallo — Intentar resolver una situación anormal sin identificar primero qué ha fallado. El principio «aviate, navigate, communicate» existe por algo.
Ignorar al otro piloto — Tomar todas las decisiones de forma unilateral, no delegar tareas o no escuchar las llamadas del PM. El CRM deficiente es uno de los motivos de descarte más frecuentes.
Querer demostrar demasiado — Intentar impresionar con maniobras precisas en lugar de volar de forma estable y predecible. Las aerolíneas buscan consistencia, no virtuosismo.
Cómo prepararse
La preparación para un simulator assessment tiene dos dimensiones: la técnica y la mental.
Preparación técnica
Lo primero es familiarizarse con el tipo de avión que se usará en el assessment. No hace falta conocer todos los sistemas en profundidad — eso se aprende durante la habilitación de tipo si se entra en la aerolínea — pero sí conviene conocer la disposición básica de la cabina, los instrumentos principales y los procedimientos estándar de aproximación y aterrizaje.
Si tienes acceso a horas en simulador antes del assessment, úsalas para practicar aproximaciones ILS, procedimientos de fallo de motor y trabajar la estabilización del avión en la aproximación final. La mayoría de candidatos que fracasan en el assessment tienen problemas en la fase de aproximación y aterrizaje — es la más exigente en términos de control y la que más práctica requiere.
Preparación mental
Un simulator assessment no es un examen que se supera sabiendo las respuestas correctas. Es una actuación en tiempo real bajo observación. La preparación mental es tan importante como la técnica.
Algunos consejos prácticos: llega descansado y con tiempo suficiente para no estar estresado antes de entrar al simulador. Durante la sesión, habla en voz alta constantemente — anuncia lo que estás haciendo, lo que ves, lo que vas a hacer. Si cometes un error, reconócelo brevemente y corrígelo sin dramatizar. No dejes que un error te desconcentre del resto del vuelo.
El papel del simulador en la preparación
Practicar en simulador antes de un assessment marca una diferencia real. No porque el simulador de BCN Sim Center sea equivalente al simulador de nivel D que usará la aerolínea — no lo es —, sino porque permite trabajar los aspectos que más se degradan sin práctica: la estabilización del avión en la aproximación, la gestión de dos tareas simultáneas, el hábito de comunicar en voz alta.
Muchos candidatos que pasan por BCN Sim Center antes de su assessment nos cuentan que la diferencia principal entre quienes lo superan y quienes no no está en el conocimiento técnico, sino en el hábito de volar con fluidez y comunicar constantemente. Esos hábitos se entrenan. Y el simulador es el lugar para hacerlo.
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En resumen
- El simulator assessment es la prueba de selección en simulador que realizan las aerolíneas para contratar pilotos.
- Se evalúa el control del avión, la gestión de procedimientos, el CRM y la respuesta a situaciones anormales.
- Los errores más penalizados son la fijación en un parámetro, el silencio excesivo y el CRM deficiente.
- La preparación técnica debe centrarse en la aproximación y el aterrizaje; la mental, en comunicar constantemente y gestionar los errores con calma.
- Practicar en simulador antes del assessment ayuda a consolidar los hábitos de vuelo que los evaluadores buscan.
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