¿Qué pasa durante una descompresión en un avión? Todo explicado
Las máscaras de oxígeno cayendo del techo es una de las imágenes más asociadas a las emergencias aéreas. Sin embargo, la mayoría de los pasajeros no sabe exactamente qué significa una descompresión, cuándo ocurre ni por qué los pilotos responden de una forma muy específica cuando se produce.

La respuesta corta es que una descompresión es una emergencia seria que requiere acción inmediata, pero que los procedimientos establecidos la convierten en una situación manejable en la gran mayoría de los casos. Entenderla es, como siempre, la mejor forma de perderle el miedo.
¿Qué es la presurización y por qué es necesaria?
A 10.000 metros de altitud, la presión atmosférica es aproximadamente un cuarto de la que hay a nivel del mar. A esa presión, el aire contiene tan poco oxígeno que una persona perdería el conocimiento en cuestión de minutos.
Para que los pasajeros puedan respirar con normalidad, los aviones comerciales presuprizan la cabina: un sistema de aire acondicionado bombea aire a presión al interior del avión y lo mantiene a una presión equivalente a la de una altitud de entre 1.800 y 2.400 metros. Es por eso que en vuelos largos se puede sentir una leve sensación de cansancio o los oídos taponados — no estás exactamente a nivel del mar, aunque el avión vuele a 12.000 metros.
El fuselaje del avión actúa como un recipiente a presión. La diferencia entre la presión interior y la exterior genera una tensión constante sobre la estructura, que está diseñada para soportarla durante toda la vida útil de la aeronave.
¿Qué es una descompresión?
Una descompresión se produce cuando la presión dentro de la cabina cae de forma no controlada. Hay tres tipos principales según su velocidad:
Descompresión explosiva La pérdida de presión es instantánea — en menos de un segundo. Ocurre cuando hay una rotura súbita y grande en el fuselaje: una ventana que cede, una puerta que falla estructuralmente o un impacto que perfora el fuselaje. Es el tipo más dramático y el que genera las imágenes más espectaculares, pero también el menos frecuente.
Descompresión rápida La presión se pierde en entre uno y diez segundos. Puede ocurrir por una grieta en el fuselaje, un fallo en una junta de presurización o una ventana con daños estructurales. Es más común que la explosiva.
Descompresión lenta La presión cae gradualmente, en minutos o incluso horas. Puede ser causada por una fuga pequeña en el sistema de presurización, una válvula que no cierra correctamente o un fallo menor en el sistema. Es la más frecuente y la que puede pasar desapercibida si los pilotos no monitorizan activamente los instrumentos de presurización.
¿Qué ocurre físicamente durante una descompresión?
Dependiendo de la velocidad y la magnitud de la descompresión, se pueden producir varios efectos simultáneos:
Niebla repentina en la cabina. Cuando la presión cae bruscamente, el aire húmedo de la cabina se enfría y el vapor de agua se condensa instantáneamente formando una niebla densa. Dura solo unos segundos pero puede ser muy desconcertante para los pasajeros.
Ruido intenso. Una descompresión rápida o explosiva va acompañada de un ruido muy fuerte — similar a una explosión — producido por la diferencia de presión.
Objetos y polvo en suspensión. El aire que sale bruscamente al exterior puede arrastrar objetos ligeros. En casos extremos, si hay una apertura grande, puede haber succión significativa.
Temperatura. El aire a gran altitud es muy frío. Una descompresión importante puede provocar una caída brusca de temperatura en la cabina.
Hipoxia. Si la presión no se restaura rápidamente, los ocupantes empezarán a experimentar los efectos de la falta de oxígeno: mareos, confusión, pérdida de coordinación y, finalmente, pérdida de conocimiento.
El tiempo de consciencia útil: por qué 15 segundos importan
Uno de los conceptos más importantes en las emergencias de descompresión es el TUC (Time of Useful Consciousness): el tiempo que una persona puede actuar de forma efectiva antes de que la hipoxia le impida hacerlo.
A 10.000 metros de altitud y sin oxígeno suplementario, el TUC es de aproximadamente 15 a 20 segundos. A mayor altitud, el TUC es aún más corto.
Esto explica por qué los procedimientos de emergencia son tan específicos y por qué las instrucciones de seguridad siempre dicen que te pongas primero la máscara tú antes de ayudar a otros: si pierdes el conocimiento antes de ponerte la máscara, no podrás ayudar a nadie.
Las máscaras de oxígeno: qué son y cómo funcionan
Cuando se detecta una descompresión, las máscaras de oxígeno caen automáticamente de los compartimentos situados encima de cada asiento. El sistema se activa de forma automática cuando la presión de cabina cae por debajo de un determinado umbral.
Las máscaras de pasajeros no son sistemas de oxígeno puro a alta presión: son generadores químicos de oxígeno que producen oxígeno durante aproximadamente 12 a 20 minutos, tiempo suficiente para que los pilotos realicen el descenso de emergencia hasta una altitud donde se pueda respirar sin oxígeno suplementario.
Para que funcionen, es imprescindible tirar del tubo colgante que activa el generador químico. La máscara no suministra oxígeno hasta que se activa el generador, y el generador no se activa hasta que se tira del tubo. Esto es lo que explica esa instrucción que siempre se da en el briefing de seguridad.
En la cabina de vuelo, los pilotos disponen de máscaras de oxígeno de alta presión con suministro más prolongado que las de los pasajeros, ya que necesitan mantener su capacidad de tomar decisiones durante todo el descenso de emergencia.
La respuesta de los pilotos: el descenso de emergencia
Cuando se produce una descompresión, los pilotos ejecutan uno de los procedimientos más entrenados en simulador: el descenso de emergencia.
El objetivo es bajar lo más rápido posible hasta una altitud donde el aire sea respirable sin oxígeno suplementario — habitualmente unos 3.000 metros (10.000 pies).
El procedimiento incluye:
- Ponerse las máscaras de oxígeno — inmediatamente, antes de cualquier otra acción.
- Declarar emergencia con el ATC y solicitar descenso de emergencia.
- Reducir la altitud rápidamente — el avión desciende a velocidad máxima estructural, con los motores reducidos y los frenos aerodinámicos extendidos si es necesario.
- Ajustar el transpondedor al código de emergencia 7700.
- Comunicar a los pasajeros para que mantengan las máscaras puestas.
Un descenso de emergencia desde 10.000 metros hasta 3.000 metros puede realizarse en menos de 10 minutos en aviones modernos. Es una maniobra dramática para los pasajeros — el avión desciende a una velocidad y con una inclinación que se siente muy diferente al descenso normal — pero es exactamente lo que debe hacerse.
¿Con qué frecuencia ocurren las descompresiones?
Las descompresiones lentas y menores ocurren con cierta regularidad en la aviación comercial — mucho más de lo que aparece en las noticias — y se resuelven sin incidentes porque los pilotos las detectan a tiempo gracias a la monitorización continua de los sistemas de presurización.
Las descompresiones rápidas o explosivas son eventos muy raros. Los aviones modernos están diseñados con múltiples capas de seguridad: ventanas con certificación para resistir impactos, fuselajes que pueden tolerar grietas pequeñas sin fallo catastrófico, y sistemas de presurización redundantes.
Los accidentes graves relacionados con descompresiones — como el vuelo Aloha Airlines 243 en 1988, donde una sección del techo se desprendió en pleno vuelo — son extremadamente infrecuentes y han llevado a mejoras significativas en los programas de mantenimiento e inspección.
Lo que se practica en el simulador
En BCN Sim Center, el descenso de emergencia por descompresión es uno de los procedimientos más habituales en las sesiones para pilotos. Practicar la secuencia completa — ponerse la máscara, declarar la emergencia, ejecutar el descenso y comunicar con los pasajeros y el ATC — en un entorno simulado es fundamental para que la respuesta sea automática si alguna vez se produce en un vuelo real.
Para los aficionados que quieren entender qué se vive desde la cabina en una emergencia, es también una de las experiencias más reveladoras: ver cómo dos pilotos ejecutan un procedimiento de emergencia con calma, precisión y comunicación constante transforma completamente la percepción de la seguridad aérea.
Conclusión
Una descompresión es una emergencia que requiere acción inmediata, pero los aviones modernos, los sistemas de oxígeno y los procedimientos entrenados hacen que sea una situación manejable en la gran mayoría de los casos. Las máscaras no significan que el avión vaya a estrellarse: significan que los sistemas están funcionando exactamente como deben y que los pilotos están ejecutando el procedimiento correcto.
Ponerse la máscara, tirar del tubo y confiar en los pilotos es todo lo que un pasajero necesita hacer. El resto ya está más que ensayado.
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